Independientemente del entorno de desarrollo de nuestras acciones, estas se ejecutan para obtener un determinado valor, que pretende cubrir una determinada demanda o bien adelantarse al suceso de esta. En las organizaciones esto sucede de manera similar, pero con diferentes motivaciones, y es que la coyuntura social y económica actual obliga a las organizaciones, y por tanto a las personas que integran estas, a desarrollar acciones innovadoras en mayor cantidad, de más calidad y asumiendo un mayor riesgo.

Por un lado, una organización se puede considerar cómo un organismo vivo complejo, que interacciona con su entorno y necesita evolucionar para adaptarse a los cambios que se experimenta en este. Por otro lado, las organizaciones emplean recursos materiales, humanos y conocimiento para dar lugar a unos productos o servicios, además necesitan energía y un marco jurídico estable y seguro para el desempeño de sus tareas, esto les proporciona un beneficio económico, que a su vez genera riqueza en el entorno donde desarrollan su actividad y se traslada como un retorno a la sociedad que mejora el estado del bienestar. No es de extrañar que a escala regional, estatal y europea se pongan a disposición de las empresas diversos instrumentos de financiación, para que puedan ser empleados para promover y potenciar sus acciones innovadoras, puesto que en un mercado tan globalizado es preciso orientarse a la obtención de productos y servicios que aporten algo más y así cumplir con los requisitos de los futuros clientes, cada día más exigentes. Esa financiación, que puede ser un préstamo o una subvención a fondo perdido, debe tener un claro efecto incentivador, puesto que se puede considerar un premio por haber realizado ese esfuerzo.

Estos instrumentos de financiación abarcan desde fondos capital riesgo hasta subvenciones a fondo perdido, con convocatorias en concurrencia competitiva o no, que se abren y cierran en periodos de tiempo conocidos, a los que se puede optar de manera muy sencilla rellenando una solicitud electrónica o bien presentando una memoria técnica de actuación. De esta manera, lo que se pretende es que cualquier organización que quiera llevar a cabo una acción innovadora, pueda desarrollarla minorizando el riesgo económico asociado a su ejecución. Otro instrumento de financiación indirecta son las deducciones fiscales por actividades de I+D+i, donde cualquier empresa que sea capaz de identificar sus acciones innovadoras y documentarlas, pueden conseguir minorizar su impuesto de sociedades.

¿Qué se considera como acción innovadora?

La definición de acción innovadora se puede resumir cómo todo aquel cambio que aporte valor añadido. Cambio y valor añadido, dos términos de fácil comprensión, pero de los cuales muchas veces se desconoce cómo llevar a cabo su materialización efectiva y eficiente, además están vinculados un tercer término que es el riesgo, lo que supone una barrera que puede ser difícil de cuantificar y cuya asunción depende de muchos y diversos factores. Es más, todas estas acciones deben ser ejecutadas dentro del marco ya definido para el concepto de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i). Definiciones de I+D+i con mayor detalle se pueden consultar en el Manual de Frascati[1], Manual de Oslo[2], normas ISO de la serie 166.000[3], y por supuesto el referente legislativo estatal cómo es el artículo 35 de la ley del impuesto de sociedades, Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades[4], entre otras referencias.

Por tanto, las acciones innovadoras suponen un cambio, llevan asociado un riesgo, deben proporcionar un valor añadido y se corresponden con aquellas que enmarcan en concepto ya definido, pero revisable, del I+D+i.

Identificación de Acciones innovadoras dentro del marco I+D+i

La identificación de acciones innovadoras dentro del marco I+D+i, desde un punto de vista honesto, no es una tarea fácil pero tampoco difícil de llevar a cabo. Es un proceso complejo que requiere de la participación de la organización en sus estadios iniciales y se irá relajando a medida que avance el proceso. Durante este proceso los implicados se retroalimentarán de conocimiento, se afianzarán las bases administrativas y se establecerá un marco de crecimiento y entendimiento, que permitirá abordar de manera eficiente nuevos retos.

Simular los posibles beneficios fiscales de una determinada inversión o de aquellas convocatorias que pueden aportar mayores retornos, no suelen ajustarse a la realidad y pueden inducir a error, puesto que inicialmente se obvian las implicaciones de optar a esos instrumentos, que al final son horas de dedicación que no se contemplan. Es en este momento es cuando es importante considerar la figura del Gestor de I+D+i, profesional altamente cualificado, dedicado a maximizar el beneficio de las acciones innovadoras desarrolladas en este ámbito.

Gestor de I+D+i

De manera muy resumida, desde el origen de las ideas, pasando por la ejecución de tareas de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva, obteniendo una visión del estado actual de la técnica o ciencia (denominado erróneamente estado del arte), documentando los procesos y servicios, hasta la coordinación de tareas, entre otros aspectos, el Gestor de I+D+i, conocedor del marco legislativo actual, con formación específica en la gestión de proyectos de I+D+i, ubica el entorno del desarrollo del proyecto, de manera que localiza y ajusta el mismo a diferentes instrumentos de financiación y se asegura que ese cambio mantenga el estándar de valor añadido, minorizando los riesgos. De tal manera que se cubre todo el ciclo de vida del proyecto y permite establecer las ventajas y desventajas de la realización de este, además de identificar nuevas líneas de innovación y cómo pueden interaccionar con la organización y su entorno.

Por tanto, la gestión del I+D+i, si bien comparte similitudes procedimentales y metodológicas con la gestión de proyectos, se diferencia en que existe un riesgo de éxito vinculado con la naturaleza I+D+i de las acciones a ejecutar, de tal manera que la persona dedicada a la gestión de estos debe poseer la experiencia para visualizar y obtener el mayor beneficio de su gestión.

El equipo técnico que forma parte de PROYECTA GESTION INTEGRAL DE PROYECTOS posee una amplia experiencia la Gestión eficiente de proyectos de I+D+i, regionales, nacionales y europeos, desde su origen hasta su finalización, además de experiencia en la gestión de instrumentos procedentes de la Administración Pública que reducen la carga impositiva o permiten obtener bonificaciones por ello, cómo son las deducciones fiscales y bonificaciones de la seguridad social por personal investigador.

 

[1] Manual de Frascati 2015, https://www.fecyt.es/es/publicacion/manual-de-frascati-2015

[2] Manual de Oslo (2006), http://portal.uned.es/pls/portal/docs/PAGE/UNED_MAIN/SERVICIOSGENERALES/O.T.R.I/DEDUCCIONES%20FISCALES%20POR%20INNOVACION/RESUMEN%20MANUAL%20DE%20OSLO/OECDOSLOMANUAL05_SPA.PDF

[3] https://www.une.org/.

[4] Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades, https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2014-12328,